Hacia un Nuevo Modelo de Gestión de PEMEX como Empresa Pública
18 de Marzo de 2007. Director general de Petróleos MexicanosHora de publicación: 11:35
Hacia un Nuevo Modelo de Gestión de PEMEX como Empresa Pública, Ceremonia del 69 Aniversario de la Expropiación Petrolera, en Tuzandépetl Veracruz.
I. Petróleos Mexicanos como empresa pública
Hace 69 años, el Presidente de México, Lázaro Cárdenas del Río, tomó la decisión histórica que definió el modelo de México para explotar su riqueza de hidrocarburos.
Lo que se expropió en 1938 fueron las instalaciones de las empresas petroleras extranjeras que explotaban los hidrocarburos de México conforme a concesiones del gobierno.
La riqueza de los hidrocarburos siempre ha sido propiedad de la Nación.
Todo país define cómo explotar sus recursos naturales. Primero, precisa quién es el dueño de dichos recursos: los particulares, las provincias o estados o, como en México, la Nación, por lo que aquí es el Estado quien determina los términos de su explotación.
Una segunda definición, que se modificó hace 69 años, es que una empresa pública sea quien explote la riqueza petrolera del país.
Al depositar en Petróleos Mexicanos esa responsabilidad, la Nación confió en su capacidad técnica y administrativa para llevar a cabo dicha explotación en los mejores términos, para beneficio de todos los mexicanos.
II. La empresa pública en el siglo XXI
En los albores del siglo XXI la empresa pública sigue representando la mejor opción para alcanzar ciertos objetivos.
Se busca que la empresa pública opere con la misma eficiencia que la privada, en atención a los consumidores y por su función de rendir buenos resultados a sus propietarios, que son todos los habitantes del país.
Hoy la empresa pública requiere flexibilidad para operar en competencia y reaccionar con prontitud a las oportunidades que presenten nuevas alternativas tecnológicas, organizacionales o comerciales.
En el mercado global la falta de flexibilidad atenta contra el éxito de la empresa pública.
Pemex es la gran empresa pública mexicana, cuya misión esencial es proveer energéticos, petrolíferos y petroquímicos básicos suficientes, de calidad, y a precios competitivos, garantizando siempre el aprovechamiento óptimo de los yacimientos.
El cumplimiento de esa misión se da en el marco de los lineamientos que definen el Ejecutivo y el Congreso, entre los que destacan: plataforma de producción; relación reservas-producción; contribuciones fiscales por la explotación de los hidrocarburos; y el nivel de endeudamiento, consistente con su programa de producción, expansión y solidez financiera.
Además, debido a su condición objetiva de monopolio, corresponde al gobierno regular los precios de Pemex, en protección de los clientes y consumidores.
Por último, el gobierno incide directamente en la gestión, estrategias y control de la empresa, por medio de su Consejo de Administración. Para esto, contamos con el amplio conocimiento de la Secretaria Georgina Kessel, como coordinadora del sector y presidenta de dicho Consejo.
Estas definiciones debieran ser suficientes para que Pemex responda estrictamente a los objetivos de la política energética.
Sin embargo, la empresa está sujeta a múltiples regulaciones, que constituyen un obstáculo mayor para su operación eficiente en todos los aspectos.
De ahí que coexistan áreas de plena modernidad con otras muy rezagadas.
Hoy el reto es fortalecer a Petróleos Mexicanos, para que sea una empresa pública de avanzada en todas sus actividades.
III. Desempeño de Pemex durante 2006
De sus principales resultados durante 2006, destacan los siguientes:
- Produjo poco más de tres millones 200 mil barriles de crudo por día, 2.3% menos que un año antes.
- En contraste, en materia de gas natural produjo 5,356 millones de pies cúbicos diarios, 11.2% más que en 2005 y récord histórico. Sin embargo, las importaciones representaron 18% del consumo final.
- La relación reservas probadas a producción de crudo disminuyó de 9.7 a 9.3 años durante 2006; en gas se redujo de 11.3 a 9.7 años.
- La tasa global de restitución de hidrocarburos alcanzó 41% para las reservas probadas (1P), tasa superior a la de hace un año, 26.4%, pero inferior a la directriz de 100% establecida por el gobierno. Esta brecha refleja la insuficiencia de los recursos destinados a exploración, que en 2006 ascendieron a 12,703 millones de pesos, 17% menos que en 2005, y 42% inferior a 2004 en términos reales.
- La declinación de Cantarell continúa conforme a lo previsto, pues en 2006 produjo un millón 788 mil barriles diarios, 11.9% menos que el año anterior. El desarrollo de nuevos campos, como Ku Maloob Zaap, contribuye a enfrentar su declinación.
- Informo que al primero de enero de 2007, las reservas probadas de hidrocarburos sumaron 15,514 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, 5.8% inferiores a las de un año antes.
- El sistema nacional de refinación (SNR) procesó un millón 284 mil barriles por día, lo mismo que en 2005. Para satisfacer la demanda se importaron gasolinas equivalentes a casi cuatro de cada 10 litros del consumo total.
- Durante 2006 se produjeron 6,572 toneladas de petroquímicos, 5.7% más que un año antes. Sin embargo, la balanza petroquímica nacional arrojó un déficit de más de 7,000 millones de dólares. Además, perduran demandas insatisfechas, como de etileno. La opción es clara: o Pemex proporciona etano a precios competitivos para que los particulares lo produzcan, o descuella sus plantas para producir directamente más etileno. Durante años Pemex ni hace, ni ha dejado hacer en petroquímica secundaria, en detrimento de esa importante industria nacional.
- El año pasado, Pemex pagó casi 585 mil millones de pesos de contribuciones fiscales, lo que representó 55.2% de sus ventas totales y 93.2% de su utilidad antes de impuestos, sin considerar su aportación al superávit fiscal. Dichas contribuciones representaron 37.5% de los ingresos tributarios del gobierno federal.
- Si bien el endeudamiento tradicional de Pemex se redujo en 7,110 millones de pesos, los compromisos por Pidiregas aumentaron en 16,900 millones. Así, entre 2005 y 2006 la deuda consolidada de Pemex se incrementó en 9,800 millones de pesos, de 559 a 569 mil millones. De este total, casi 92% corresponde a endeudamiento Pidiregas.
- Además, en 2006 los pasivos laborales aumentaron en 64 mil 500 millones de pesos, para alcanzar un total de 454 mil millones.
- El resultado conjunto es que Pemex continuó como la empresa petrolera con más pasivos en el mundo.
- En seguridad industrial, Pemex ha mejorado: 191 centros de trabajo lograron operar durante un año o más sin accidentes incapacitantes.
- Pemex también ha venido avanzando a paso firme en materia ambiental, lo que permitió que 377 de un total de 456 instalaciones contaran con Certificados de Industria Limpia. En todo caso, los recursos destinados a este fin son insuficientes para corregir al ritmo deseable el rezago en materia ambiental.
- Pemex continúa siendo víctima de actos vandálicos contra su patrimonio. Durante 2006 se detectaron 240, de los cuales 207 fueron tomas clandestinas.
Las restricciones de recursos para inversión acumuladas por años, hacen que Pemex enfrente ahora márgenes operativos muy estrechos, incluso críticos en algunas actividades.
Ese es el caso de la refinación y, sobre todo, de la infraestructura de transporte terrestre y marítimo, así como del almacenamiento de petrolíferos.
Nuevas disposiciones en materia marítima obligaron a la empresa a retirar embarcaciones, por lo que enfrenta una inédita falta de capacidad de transporte marítimo propio.
Para toda empresa, pública o privada, los clientes son el motivo central de sus acciones.
Pemex enfrenta numerosos clientes insatisfechos por problemas de abasto, de calidad de los productos, de estafa en las gasolinerías y de atención en el servicio.
El consumidor doméstico y el cliente industrial presentan múltiples quejas, cuya respuesta debe basarse en una mejora operativa generalizada, mayor transparencia, y una comunicación más informativa y fluida de la empresa con su clientela.
En buena medida, el desempeño insatisfactorio de las actividades de proceso en Pemex responde a presupuestos insuficientes, que han privilegiado la producción de crudo y gas.
Dichos presupuestos no han reflejado la naturaleza de Petróleos Mexicanos como una empresa integrada, para la cual el mandato de producir crudo y gas es tan importante como el de refinarlo y procesar petroquímicos básicos.
Los derechos de vía y las zonas de amortiguamiento siguen siendo objeto de invasiones.
El apoyo de las autoridades para preservar el patrimonio de la empresa es indispensable y se seguirá exigiendo.
IV. Evaluación general
En conjunto, la situación de Petróleos Mexicanos es crítica y amerita atención inmediata.
El principal yacimiento está en declinación, lo que demanda un esfuerzo redoblado y mayores inversiones para contrarrestarla.
Se restituyen sólo cuatro de cada diez barriles de reservas probadas que se sustraen del subsuelo cada año, lo que ha hecho que las reservas totales de hidrocarburos sigan disminuyendo. Se continúan importando grandes volúmenes de gas y gasolinas.
Los márgenes operativos para el abasto de petrolíferos están en niveles críticos.
En petroquímica no ha habido una definición integral y a fondo del papel de Pemex, por lo que las soluciones han sido parciales y de corto plazo.
Los recursos que le han quedado a Petróleos Mexicanos después de pagar impuestos y derechos son claramente insuficientes para sustentar programas de inversión que le permitan cumplir sus objetivos institucionales y, más aún, incluso cubrir sus necesidades para una operación segura y limpia.
Esta situación no sólo es insatisfactoria, sino preocupante.
La actividad petrolera inevitablemente es de riesgo, y también de plazos largos.
La situación de hoy resulta de lo que se hizo o dejó de hacer años antes. A partir de la información anterior, la conclusión es clara: Pemex no puede continuar así, por lo que todos, sociedad, gobierno, poder legislativo, trabajadores y empresa debemos empeñarnos en un nuevo modelo de gestión para Petróleos Mexicanos como empresa pública.
V. Lineamientos de un nuevo modelo de gestión
Ese modelo debe partir de un principio crítico y esencial: Pemex como la empresa pública fundamental de México.
Conforme a las disposiciones constitucionales, esta empresa es el eje para la explotación de la riqueza de los hidrocarburos, por lo que Pemex no promueve modificación alguna de ese estatus, que la ubica como una empresa pública preferente.
La relación con los trabajadores es un capítulo especial y de la mayor relevancia para la empresa, sobre todo por su subrayada responsabilidad social y la de sus trabajadores.
Desde su creación, las relaciones laborales han vivido distintas etapas, algunas de intenso cambio, otras de consolidación. Hoy hay buenos augurios al respecto: empresa y trabajadores estamos empeñados en cumplir los compromisos adquiridos.
La visión del liderazgo sindical, encabezado por Carlos Romero Deschamps, se ha forjado en ese Pemex que ha sabido adaptarse a condiciones cambiantes de mercados y de políticas.
Trabajadores y líderes, directivos, gobierno y sociedad, estamos conscientes de la delicada situación que vive Petróleos Mexicanos y compartimos el ánimo de resolver juntos los retos que se presentan.
La nueva gestión debe basarse en un esquema de financiamiento distinto.
Un México ganador necesita un Pemex más fuerte y más eficiente, que no puede pagar tantos impuestos, ni endeudarse como hasta ahora, ni depender tanto de Pidiregas.
El esquema de financiamiento vía Pidiregas cumplió su propósito, pero ya se agotó en esa escala. De no haber contado con éste, Cantarell nunca hubiera alcanzado producciones diarias de 2.125 millones de barriles, ni Burgos habría alcanzado sus niveles actuales, ni Ku Maloob Zaap estaría en desarrollo. Sin embargo, la falta de inversión con recursos propios ha deteriorado el patrimonio de la empresa a un grado insostenible.
Llegó el tiempo de cambiar.
Tratar a Petróleos Mexicanos en el presupuesto como a cualquier otra entidad pública en materia de gasto es contrario a una lógica económica y financiera que incentive la eficiencia e ignora el hecho de que es una empresa pública productiva, que no recibe recursos del erario, y es su mayor contribuyente.
Se trata de una práctica que debe superarse.
El nuevo modelo de gestión demanda otorgar flexibilidad operativa a Pemex, garantizando en todo momento un manejo transparente de los recursos y una rendición de cuentas estricta, que atienda los resultados finales más que los procesos administrativos.
Haremos las cosas de manera tal que no haya cabida para la corrupción de directivos y trabajadores, en complicidad con proveedores, contratistas y otros actores sociales.
Los tiempos requieren un modelo de gestión que combine las ventajas de una organización por negocios, que nos acerca al cliente, con las de una atención central de procesos comunes que genera economías.
En lo que se refiere a la contribución de la administración de Pemex, con base en este nuevo modelo de gestión nos comprometemos a implantar mejoras operativas sustanciales, por 10 mil millones de pesos, con inversiones relativamente bajas.
Por una parte, nos concentraremos en cerrar las brechas entre las mejores y peores prácticas dentro de la empresa. Por otra, a partir de parámetros de clase mundial se establecerán las metas de eficiencia operativa a alcanzar a fines de esta Administración.
Una gestión distinta requerirá que empresa y trabajadores encontremos los términos adecuados de las relaciones laborales para esta etapa.
El nuevo modelo de gestión demanda la acción corresponsable de la empresa y de las autoridades de todos los ámbitos de gobierno, para salvaguardar el patrimonio y capacidades de Petróleos Mexicanos.
También exige revalorar las restricciones para que Pemex amplíe sus mercados dentro y fuera del país.
El nuevo modelo de gestión debe fincarse en una actitud más abierta y proactiva para forjar alianzas tecnológicas y estratégicas.
La participación complementaria de los particulares en el sector energético no es nueva, y permite que Pemex se concentre en el corazón de sus actividades.
En la medida que el sector avance con celeridad, habrá más ocupación para los trabajadores, en Pemex y en empresas particulares que participan en el sector.
VI. Imagen objetivo 2012
El cambio en el entorno regulatorio e impositivo, la asignación de recursos suficientes para su operación e inversión, así como la puesta en práctica de un nuevo modelo de gestión de Pemex, me permite visualizar una empresa diferente, fortalecida para el año 2012.
Ésta produciría los volúmenes de hidrocarburos que determinen las autoridades, con una tasa de reposición de reservas de 100%;habría proyectos en marcha para reducir la importación de gas y gasolinas; y se ofrecerían petrolíferos de alta calidad, resultado de procesos de refinación limpios y de costo mínimo.
Pemex continuaría siendo un productor importante de crudo a nivel mundial, y más relevante que hoy en materia de gas; habría aumentado la capacidad del sistema nacional de refinación para satisfacer mejor las necesidades de combustibles de calidad a costos mínimos; operaría con mayores estándares de seguridad; tendría mayores márgenes operativos para transportar y almacenar petrolíferos, incluyendo algunas redundancias para mejorar la seguridad del sistema en su conjunto en rutas de suministro críticas; contaría con un patrimonio sustancial y una situación financiera sostenible.
Pemex sería más amigable con el medio ambiente, contribuyendo al desarrollo sustentable; estaría enfocado a satisfacer mejor las necesidades de sus clientes y de los consumidores finales; sería mucho más transparente; sus relaciones laborales serían consistentes con su nuevo entorno de negocios; tendría proveedores más comprometidos con la empresa; y procesos más eficientes; obtendría una proporción creciente de su producción en aguas profundas; su estructura administrativa sería más ligera lo que permitiría atender mejor a sus clientes, ahorrar y cerrar brechas en materia de productividad.
Como otros, estoy convencido de que es viable materializar esta imagen objetivo y de que los petroleros tenemos la decisión y la capacidad para lograrlo.
Compañeros de Petróleos Mexicanos:
La Nación como propietaria de los hidrocarburos, y su explotación por una empresa petrolera pública siguen siendo los dos principios rectores para Pemex.
El reto es adecuar la empresa a su nueva circunstancia. No se trata de recrear un Pemex que ya fue, sino de construir el Petróleos Mexicanos del futuro, sin nostalgias y con la misma decisión y arrojo de quienes lo edificaron a partir de 1938.
Señor Presidente:
Estamos seguros de que con su orientación y liderazgo tendremos éxito en este proyecto, definitorio para la empresa y crítico para la Nación.