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Palabras del director general de Pemex, José Antonio González Anaya, durante la ceremonia conmemorativa del 18 de marzo

Palabras del director general de Pemex, José Antonio González Anaya, durante la ceremonia conmemorativa del 18 de marzo

Ciudad del Carmen, Campeche, 18 de marzo de 2017
 
Me da mucho gusto celebrar este aniversario 79 de la industria petrolera nacional en Ciudad del Carmen. La historia petrolera de este lugar, por muchos conocida, se remonta a cuando un pescador llamado Rudesindo Cantarell, que navegaba en su embarcación “Centenario del Carmen”, encontró manchas de petróleo en el mar. Gracias a los trabajos de los ingenieros de Pemex, lo que parecía una chapopotera terminó por convertirse en uno de los campos más grandes del mundo. Cantarell llegó a producir más de dos millones de barriles al día. Por ello, siempre le estaremos agradecidos a Don Rudesindo, a Ciudad del Carmen y al estado de Campeche.
 
Hoy, en este marco, quiero recordar que hace exactamente un año, en mi primera intervención como Director de Pemex, la industria petrolera mundial y Pemex en particular enfrentaban una situación difícil. El precio del petróleo mexicano había caído a menos de 20 dólares por barril, el más bajo de la última década.
 
Sin embargo, aún en esa difícil coyuntura dije que, igual que en 1938, aquellos que dudaban de la capacidad de Pemex para salir adelante se iban a equivocar. Hoy, a un año, les puedo decir con hechos concretos y palpables, que aunque falta mucho por hacer, Pemex está saliendo adelante y tiene futuro.
 
No ha sido un año fácil. Los sacrificios han sido grandes, las jornadas largas y los esfuerzos formidables. Gracias al empeño de todos, estamos dándole, como se dijo en el video, la vuelta a Pemex, como se le da la vuelta a un gran buque petrolero. Sin prisa pero sin pausa.
 
Por ello, hoy además de celebrar el nacimiento de la industria petrolera nacional, también es mandatorio celebrar a la fuerza detrás de esta gran empresa, a todos los que trabajan en Pemex: Ingenieros, a los técnicos, a los administrativos, a los doctores, a las enfermeras, a los marinos. Trabajadores que día con día se esfuerzan para mover este gran motor del país. Trabajadores de primera que por décadas construyeron a la industria petrolera nacional. Trabajadores que a través de su sindicato, liderado por el Senador Carlos Romero Deschamps, mi amigo, juntos modernizamos, como dice el letrero que puso el Sindicato de Trabajadores Petroleros, a esta esta gran empresa para insertarla en el nuevo entorno nacional y mundial. En este sentido, quiero también hacer una mención especial a nuestros compañeros que fallecieron o que se lesionaron en el accidente de Salamanca de hace unos días. A ellos y a sus familias toda nuestra solidaridad y apoyo.
 
El año pasado tuvimos que hacer un recorte de más de 100 mil millones de pesos, casi el 20 por ciento del presupuesto de la empresa. Se recortaron gastos innecesarios, se renegociaron contratos, se priorizaron y replantearon inversiones.
 
Este esfuerzo hoy está rindiendo frutos: Pemex tiene finanzas estables. Mejorables pero estables. Organismos internacionales como la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, la OCDE, felicitaron a Pemex por sus mejoras en transparencia y en competencia en sus procesos de compra. Los mercados internacionales también reconocen el avance. En los últimos meses hicimos dos históricas colocaciones de bonos en el extranjero, en donde se hizo evidente la confianza y el interés por invertir en México y en Pemex.
 
Pero más allá de los indicadores financieros –que si bien son necesarios no son suficientes- Pemex se transforma con las oportunidades de la Reforma Energética.
 
El 5 de diciembre pasado marcó un día histórico para Pemex. Ese día las grandes empresas petroleras del mundo también le apostaron a la transformación de México y de Pemex. Por primera vez, Pemex concretó su primera alianza o “farmout”, como se le dice en el medio, en el campo Trion. La ganadora de la licitación fue la australiana BHP-Billiton, experta en aguas profundas y con uno de los índices de accidentabilidad más bajos de la industria. Nuestro socio, BHP-Billiton, en su comunicado dijo: “Es un honor ser la primera empresa extranjera en asociarse con la gente de Mexico para desarrollar sus recursos petroleros en beneficio de todos.”  Para Pemex significa la entrada en aguas profundas y para el país una inversión de cerca de 11 mil millones de dólares.
 
Ese mismo día, junto con la estadounidense Chevron y la Japonesa Inpex, competimos por primera vez por un campo que no nos fue asignado, ganamos la licitación y se contempla una inversión en el siguiente año o dos  de 100 millones de dólares.
 
Estas asociaciones son las primeras caras de la Reforma Energética. Muestran la confianza que tienen las grandes empresas petroleras, líderes mundiales, por asociarse con Pemex y navegar con nosotros en esta gran transformación.  Hacia adelante ya tenemos en puerta las siguientes alianzas en aguas someras y campos terrestres en las rondas 2.1 y 2.2.
 
Tengo que decirlo: el éxito de estas asociaciones se debe, en gran medida, al proceso transparente y competitivo que fue conducido de manera ejemplar por el Secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, y la Comisión Nacional de Hidrocarburos. Gracias y felicidades.
 
La Reforma Energética está cambiando nuestras maneras de hacer negocios. Pemex puede ampliar sus posibilidades de inversión y compartir riesgos y puede acceder a las más avanzadas tecnologías.
 
Por ejemplo, muchos de los paros no programados en nuestras refinerías se deben a fallas en el suministro de hidrógeno. En el mundo, las refinerías no tienen plantas de hidrógeno propias. Por ello, hace un par de semanas se firmó la primera alianza para modernizar nuestras plantas de hidrógeno, ahorrando 30 por ciento en el costo de la producción en Tula y aumentando la capacidad de producción de gasolinas a través de mejoras en la confiabilidad.
 
Finalmente, el Estado mexicano dio un paso difícil pero responsable en la modernización del mercado de gasolinas. Hasta el año pasado los precios de las gasolinas se fijaban de manera artificial y era el mismo a lo largo y ancho del país. Pemex, de la mano de las secretarías de Hacienda y de Energía, trabajamos para dar los primeros pasos hacia la liberalización de los precios, reconociendo el costo de llevar la gasolina a los distintos puntos del país. Esta modernización va a implicar mayor inversión, mayor competencia, mayor seguridad energética y más opciones para los consumidores.
 
Señor Presidente, todo lo que he dicho hasta ahora son los primeros resultados tangibles de la Reforma Energética que usted valientemente propuso y el Congreso valientemente aprobó.
 
Pemex va en buen camino. La Reforma Energética avanza y Pemex se fortalece. Seguiremos impulsando la transformación de Pemex sabiendo que contamos con la energía, el talento y la capacidad de hacer. Sin duda falta mucho por hacer. Pemex tiene que alcanzar la solidez financiera que el mundo actual demanda. También tiene que seguir aprovechando las ventajas de la Reforma Energética, dos mandatos que usted mismo me dio el día que me hizo el honor de nombrarme como Director de Pemex.
 
No hay duda que Pemex ha sido parte de la historia moderna de México. No puede entenderse el desarrollo de nuestro país sin esta gran empresa. No olvidamos el pasado, de hecho, utilizando una frase de usted, señor Presidente: estamos recuperando el pasado para conquistar el futuro, y el futuro es que Petróleos Mexicanos siga siendo la empresa emblemática de México por muchos, muchos años más.
 
Gracias.
Última modificación 08/06/2017 18:10 Pemex #MéxicoConEnergía